Un gran problema de todos los que tenemos un negocio propio es que no logramos desconectar del mismo y aunque no lo creas el desconectar es importante para tu negocio.

Muchas de las mejores ideas surgen después de haber desconectado un tiempo, como cuando tienes una palabra en la punta de la lengua y no logras acordarte y un tiempo después, cuando estabas en otra cosa te acuerdas.

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Hay que evitar que nuestro cerebro se sature, entre en bucle y no nos permita ver lo que tenemos delante, muchas veces hay que respirar, coger distancia y mirar desde la lejanía.

Separar la vida personal de la profesional

La clave está en diferenciar lo personal de lo profesional. Hoy en día con las nuevas tecnologías es casi imposible que no caigamos en la tentación de mirar desde casa ese correo que llegó a última hora.

Pero si lo piensas realmente, ¿va a suponer un avance significativo en tu trabajo? La presión que nos provoca estar continuamente pendiente de nuestro correo o nuestro teléfono móvil nos impide relajarnos y baja nuestra productividad.

No eres un servicio 24 horas, ¿realmente te merece la pena salir del cine para contestar a esa llamada de trabajo?

No des tu número personal nunca

Cuántas veces hemos dado nuestro número particular a un cliente de una manera puntual, para encontrarnos con que se convierte en una línea accesoria de la de la oficina, la llamada la puedes devolver más tarde, pero ese momento de tu vida  que hayas dejado atrás no lo vas a recuperar jamás.

Si trabajas desde casa, te puede ser muy difícil separar ambas cosas, una buena solución es habilitar un espacio para trabajar, y ponerte un “horario” determinado, obviamente no siempre puedes cumplirlo, pero si te organizas, en el momento de salir tu despacho, dejarás atrás todas esas preocupaciones, es muy difícil desconectar si estás viendo una pila de papeles llenos de problemas sin solucionar.

Descarga el estrés acumulado. No hace falta que te apuntes a un gimnasio a levantar pesas como un loco, simplemente el salir a correr o a pasear por los alrededores de tu barrio te van a permitir oxigenar tu cerebro y que surjan nuevas ideas. Al hacer una actividad totalmente distinta tu mente se relaja y se vuelve más productiva.

Y por último, no descuides a familia y amistades, hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar… ¿De qué te sirve tener muchos ingresos si luego no tienes con quien gastarlos ni tiempo para hacerlo? Aprender a desconectar también nos hará ser más rentables y disfrutar más de la vida.